La cuenta atrás, capítulo 7: La carta de Chris

 

La siguiente misiva fue escrita por Chris Redfiel, y su destinatario era Jill Valentine. Decimos “era” porque la carta nunca llegó a ser entregada: tras repetidas ocasiones en que su destinataria no pudo ser encontrada, se extravió en la estafeta de correos desde donde hubiera debido ser devuelta a su remitente.
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Querida Jill,

¿Cómo estás? Hace ya casi un año que no nos vemos, desde la última reunión de la BSAA en Copenhague. He sido enviado a Europa del Este, parece que hay una creciente amenaza de bioterrorismo en esta zona.

Cuando acabamos con Wesker en 2009 creí que los ataques iban a disminuir, incluso a cesar; me equivoqué. Lo que logró ese maldito jefe de los S.T.A.R.S. es peor de lo que jamás pudiéramos imaginar.

Recuerdo cuando comenzó todo, aquella noche del 24 de Julio de 1998, hace 14 años. Buscábamos al equipo Bravo, que desapareció un día antes investigando los extraños asesinatos en el bosque de Raccoon. Llegamos a la Mansión Spencer tras ser atacados por varias BOWs, donde descubrimos el horror. Allí se habían refugiado también los integrantes del equipo Bravo de los S.T.A.R.S. de los ataques de esos perros zombie, pero pocos quedaban vivos.

Siempre recordaré cuando vi el primer zombie. Lo tengo grabado en mi memoria. Cómo devoraba a Kenneth y, al levantarse, esa cara cadavérica.

¡Qué perdidos estábamos! No sabíamos que en realidad todo había sido urdido; la mansión era un nido de experimentos de Umbrella, y nuestro capitán, al que todos respetábamos, era un agente doble al servicio de la farmacéutica, cosa que había descubierto Enrico, el capitán del equipo Bravo, pero que no llegó a cominicárnoslo ya que alguien le disparó; ahora sé que fue Wesker.

Encontramos el laboratorio donde estaban creando su arma más poderosa, el Tyrant, que se volvió contra el propio Wesker y le acuchilló con sus enormes uñas. Ycreímos que murió, pero no fue así. Acabamos con el Tyrant y la mansión explotó, y con ella todas las pruebas, por lo que nadie nos creyó.

Nos empeñamos en sacar todo a la luz, y mientras estaba investigando las sedes Europeas de Umbrella, en diciembre de 1998, tres meses después de que Raccoon City fuera destruida, recibí una llamada de León, que me comunicó que mi hermana había sido capturada por Umbrella y había sido llevada a una isla del pacífico sur.

Puse rumbo allí: la isla era una prisión-laboratorio de Umbrella donde uno de sus más brillantes científicos, Alexia Ashford, había investigado un nuevo virus, el T-Verónica, aunque esta  investigación fue detenida tras su prematura muerte.

Cuando llegué a la isla, Claire ya no estaba allí y descubrí que la isla había sido atacada por una empresa rival de Umbrella, y el ataque estaba liderado por… ¡Wesker! Había sobrevivido, y por alguna razón tenía poderes sobrehumanos. ¡Había que detenerlo! Pero antes debía encontrar a mi hermana. No sé por qué, pero Wesker me dijo que mi hermana estaba en la Antártida, en otro laboratorio de Umbrella; supongo que lo hizo porque formaba parte de su plan. Así que puse rumbo allí.

En la Antártida, encontré a Claire junto con otro superviviente, Steve Burnside: no tuve tiempo de conocerle, ya que fue infectado con el virus T-Verónica y se transformó en un monstruo. Tras acabar con él, le agradecí en mi mente que hubiera cuidado de mi hermana. Tras esto, descubrimos que Alexia Ashford, en realidad no había muerto, sino que, como parte de su experimento, se inoculó el virus T-Verónica y para poder asimilar sus efectos sin perder la consciencia, simuló su muerte y fue criogenizada durante 15 años.

Su hermano la despertó en aquel día y comprobamos su terrible poder en nuestras carnes, pero antes de ello, también comprobé que Wesker poseía un terrible poder. Los ví luchar a los dos, igualados, pero al final Wesker huyó.

Claire y yo acabamos a duras penas con Alexia, sólo para que, tras terminar con ella, volviera a aparecer Wesker ¡y me diera una real paliza! No era rival para él, el virus que se había inyectado lo hacía muy superior a mí, pero el derrumbe del laboratorio hizo que consiguiera escapar, aunque Wesker se llevó el cuerpo de Steve con una muestra del virus.

Umbrella estaba en decadencia, los incidentes de Raccoon City hicieron que sus altos cargos fueran perseguidos, y, en 2003, poco después de que creáramos la BSAA, localizamos su último reducto en Rusia. ¿Recuerdas esa misión, Jill? Acabamos con su arma definitiva, el T.A.L.O.S., un Tyrant controlado por la supercomputadora Reina Roja. En ese momento creímos que todo iba a terminar, que con Umbrella destruida se acabarían el terror. ¡Qué equivocados estábamos!

Un año más tarde apareció Veltro, un grupo terrorista que se había hecho con uno de los virus de Umbrella, el T-Abyss, y atacó con multiples BOWs la ciudad de Terragrigia, que la FBC decidió destruir para contener la epidemia y acabar con los terroristas. ¡Un segundo Racoon City! Pero en 2005, Veltro volvió, y Jessica y yo investigábamos las montañas mientras a ti te tendieron una trampa en el Queen Zenobia. Volví rápidamente al Queen Zenobia para ayudarte con la lucha contra Veltro pero, como sabes, todo fue preparado por el Director para sacar a la luz la traición de la FBC.

En 2006 sufrí el mayor horror de mi vida: llegamos a la mansión Spencer en Europa, el antiguo mandamás de Umbrella, para por fin arrestarle, pero cuando llegamos era demasiado tarde: Wesker se nos había adelantado y había acabado con él, por lo que no podríamos interrogarle, y Luchamos contra Wesker. Recuerdo muy bien ese combate -nos superaba con creces-, y en el momento en que estaba a punto de estrangularme, ¡tú me salvaste! Pero por ello caíste al acantilado con él. ¡Creí que te había perdido! Durante los siguientes tres años luché con furia contra los ataque bioterroristas; debía vengar a mi compañera.

Y en 2009 comenzó el incidente de Kijuju, donde los habitantes de la zona habían sido manipulados con Las Plagas, de las que había oído hablar a Leon S. Kennedy. Tenía una nueva compañera, Sheva Alomar, pero no le llegaba ni a la suela de la que me había acompañado durante 10 años, aunque es una gran agente. Juntos descubrimos que todo era un plan de Tricell, otra empresa farmacéutica, y que tenía allí laboratorios de investigación que una vez fueron de Umbrella.

Allí vi tu capsula, y supe que habías sobrevivido, pero no estabas en ella. La felicidad me invadió por un momento para luego convertirse en frustración: ¡debía encontrarte! ¡Y lo hice! Sólo para descubrir que, de nuevo, ¡todo era un plan urdido por Wesker! había creado un nuevo virus, el Uroboros, y te había colocado un aparato para controlar tus actos. Conseguimos liberarte, y fuimos tras él para desbaratar sus planes. Acabó inyectándose el Uroboros, y si su poder ya era grande, con el virus, era invencible. Luchamos con él en un volcán perdido en el mar, y conseguimos vencerle tras lanzarle al magma y dispararle con el bazooka.

¡Me sentí bien! ¡Vencedor! Nuestro antiguo jefe y gran rival había sido abatido y, como te dije, pensé que con él acabarían los ataques, o al menos se reducirían mucho. Pero me equivoqué: los ataques se incrementan, como habrás visto en mi informe sobre Marhawa School en China o los últimos sucesos de Europa del Este.

Y por eso estoy aquí: tenemos que descubrir qué está ocurriendo, y todo me huele a un antiguo conocido.

Cuídate Jill y escríbeme en cuanto puedas, como siempre informándome de tus movimientos.

Un fuerte abrazo.

Siempre Tuyo

Chris Redfield

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Óscar del Águila López-Pintor

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