La cuenta atrás, 7: Carta de Jake Wesker a su madre ¡Último post!

 

Una vez más, la ineficacia del servicio de correos en algunas zonas nos beneficia, dejando caer en nuestras manos nuevos puntos de vista de los acontecimientos…

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Ha pasado tanto tiempo desde nuestra última conversación que ya casi no recuerdo por dónde lo dejamos. Los envíos tardan en llegar y ni siquiera hay garantías, pero seguiremos con este método hasta que aparezca algo mejor.

Sabes que siempre he sido consciente de la cruda realidad que gobierna este pútrido mundo. Lo he sabido desde antes de aprender siquiera a limpiarme los mocos.

Tampoco es que hiciera falta ser un lumbreras para darse cuenta. Es fácil aprender esos pequeños detalles cuando la vida y la miseria van de la mano y te acompañan en cada comida; cuando lo sientes en tus pulmones al respirar el aire que recorre tu propia calle.

Supongo que es normal que a los de arriba les importe una mierda lo que sucede aquí abajo. Si yo estuviera en su situación, probablemente nada de esto sería diferente. El dinero y el poder son las únicas cosas que mueven el mundo. Y los ideales… Jajaja. Los ideales son para los ingenuos que realmente creen que las cosas pueden llegar a cambiar.

Incluso después de tantos años de conflicto aún lo creen. Lo sé bien. Estoy rodeado de tipos así. Los veo cada día, en cada base, en cada refugio, en cada escaramuza, en cada trinchera… Mueren con esos ideales grabados a fuego en sus rostros. Como si eso les sirviera allá donde van.

Pero yo no cometo ese error. Mi único ideal es el dinero. Un ideal poderoso y auténtico por el que lucho cada día para asegurar mi propia supervivencia y la de la única persona que me importa.

 

 

Tú y yo llevamos viviendo en la República de Edonia desde hace más tiempo del que cualquiera de nosotros quiere recordar. Una maldita eternidad de sangre, miseria y pólvora. Perseguidos y repudiados por todos aquellos que tuvieran más que nosotros. Es comprensible que las personas tengan miedo de perder sus más valiosas posesiones. No puedo culparles demasiado.

Claro que de haber vivido en cualquier otro lugar del planeta me hubiera dedicado a otra cosa, pero los mercenarios están bien valorados aquí. Nunca falta trabajo. Y cada trabajo significa un buen fajo de billetes en mi bolsillo. Viva la revolución entonces. Cuando más tiempo continúe esta estúpida guerra menos tendré que preocuparme por el futuro. Sé que tú no lo ves de esa manera, pero es lo que creo.

Todo el mundo sabe que la guerra es el paraíso de los buitres, y eso los ha hecho acudir al país en bandadas. Carroñeros como esa mujer que ronda los campamentos desde hace semanas. Se comenta que suministra armas de toda clase. Ya he visto el efecto que la gente como ella produce en los conflictos. No hace tanto casi sucumbimos ante un maldito holocausto biológico por la misma clase de armamento.

Si nada se hubiera interpuesto en el camino de ese chalado seguramente todos nuestros problemas se hubieran resuelto de una forma u otra, pero apareció la BSAA para salvar el mundo en aquel agujero de África de nombre impronunciable.

La BSAA. Seguro que has oído hablar de ellos. Los héroes del nuevo mundo que la era del bioterrorismo creó. Pero si ellos son los tipos buenos en esta historia, ¿quiénes son los villanos?

 

 

Supongo que hoy en día nadie se olvidaría de incluir a la Corporación Umbrella en la lista. Ese puñado de chiflados fue capaz de crear una escuela de monstruos y psicópatas que se extendió por el mundo incluso después de su caída. Sus proyectos de ciencias plagan campos de batalla como el nuestro desde hace años. De ahí que el color de los uniformes de la BSAA resulte tan vistoso en estos tiempos.

Estoy convencido de que el viejo Oswell E. Spencer, líder fundador de esa compañía de locos, compartía el mismo ideal predilecto que yo hasta el momento en que estiró la pata. Es imposible que un pez gordo como él no conociera el valor del poder y el dinero. No, todo lo contrario. Ese viejo creó con ellos algo que cambió el mundo. Dejó su maldita y oscura huella como una cicatriz imborrable en el mundo. Nadie se olvidará de él jamás, de eso puedo estar seguro.

 

 

No pasó mucho tiempo hasta que los dictadores, peces gordos y corruptos se dieron cuenta del potencial que tenían las armas biológicas del viejo Spencer y comenzaron una lucha para hacerse con ellas en un desesperado intento por adquirir más poder con el que seguir oprimiendo a sus poblaciones. Una nueva clase de poder pagado con montañas de dinero.

Incidentes como los de la India, perpetrados como simples pruebas de campo para el dictador de Bajirib, empezaron a extenderse por todas las zonas de conflicto que el mundo conocía. Todos aquellos tipejos reaccionaron de la misma forma. Todos temían y amaban el poder de las armas biológicas que Umbrella había creado.

Pero entonces, las armas empezaron a evolucionar a un ritmo increíble. Aparecían criaturas impensables en campos de batalla de todo el globo, como si cada guerra tuviera su propio circo de monstruos personal.

Casi resultaba extraño el día que no aparecía alguno nuevo contra lo que disparar. El horror evolucionó, y con ello, el miedo de la gente. Miedo que podía ser controlado.

 

 

Muchos de los que están aquí creen realmente que utilizar esas tácticas favorecerá su lucha. Lanzar oleadas de criaturas asesinas contra los militares en nombre de la libertad resulta casi una broma de mal gusto. Aunque no puedo evitar reírme cada vez que alguien lo menciona.

Existen algunos más radicales que optan por un sacrificio aún más extremo. Crecimiento celular descontrolado. Mutaciones desagradables. Hablan de inmolarse biológicamente y convertirse en esas bestias asquerosas para alcanzar sus objetivos.

 

 

Lo noto cada día que pasa. Esta gente está perdiendo la cabeza. Revolucionarios convertidos en monstruos en nombre de una causa justa. Ya no resulta tan fácil distinguir a los tipos buenos. Realmente no creo que existan. No en este nuevo mundo.

 

 

Todos estamos en el mismo fango, con la mierda hasta el cuello mientras nos golpeamos entre nosotros para ver quién aguanta con la cabeza fuera más tiempo.

El Gobierno, la BSAA, los luchadores por la libertad, los militares… Este nuevo mundo tiene diferentes  maneras de convertirte en monstruo. Supongo que todo depende de la perspectiva.

En realidad no me importa. Mientras el dinero siga circulando no me importa seguir bailando esta danza de muerte y pólvora todo el tiempo que sea necesario. ¿Quién sabe? Si los monstruos pueden llover del cielo en estos días, ¿por qué no el dinero?

Cuídate mamá.

PD: Esta vez asegúrate de comprarte algo para ti sola con lo que te he enviado.

 

 

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Carlos Rodríguez Canales

@Charluky1989

@re_center

 

Una Respuesta a “La cuenta atrás, 7: Carta de Jake Wesker a su madre ¡Último post!”

  1. Chepe dice:

    Quien y cuando hizo esta carta??

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